Mmmm San Valentín... que día más bonito. Me encanta.
Todo el mundo demuestra su amor hacia otra persona y no hace falta que sea tu pareja o tu marido o esposa... también puedes demostrárselo a tus amigos, familia, a la gente que más quieres y que siempre está ahí cuando más lo necesitas.
Que con el simple echo de dar un abrazo y un beso puedes alegrarle el día a una persona. Que una flor (aunque destiña un poco) puede sacarte una sonrisa. O que una galleta en forma de corazón te puede mantener feliz durante todo el día.
Aunque este San Valentín ha sido un poco triste. Sin ningún clavel por el colegio y sin esos cartelitos en forma de corazón que mirabas, una y otra vez, aunque sabías perfectamente quien te los había enviado. Que cuando llamaban a la puerta los de cuarto de la ESO con ese pedazo de ramo de claveles de distintos colores y decían tu nombre, te levantabas con una enorme sonrisa de oreja a oreja y lo cogías y lo llevabas a tu mesa oliendo su aroma, era precioso.
Y que este año me ha matado no haberlo hecho. Que desde que entré en primero y empecé a comprar claveles, deseaba llegar a cuarto para poder llevar yo los claveles a los chicos y poder ver sus caras de alegría o también de sorpresa al darse cuenta de que es un admirador secreto y que les están demostrando su amor.
Pero que ya no se puede hacer nada. Ya a pasado este día y ya no se puede hacer nada para cambiarlo. Aunque hay que quedarse con lo bueno, con lo bonito del día, con los abrazos, los besos y... los te quiero.
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